Autor:

Museo particular de Manuel S. Muñoz

Los primeros años

Los primeros años

Los comienzos: entre el caos y el aprendizaje

    Los comienzos siempre son un poco caóticos. No sabes por dónde andas y todo se te hace cuesta arriba. Empiezas a leer sobre cámaras, soportes, técnicas... Por suerte, yo en esa época tenía la posibilidad de instruirme leyendo multitud de revistas especializadas sobre el tema.

Era kiosquero. Estamos en 1982.

El encuentro que cambió todo

    Precisamente por eso, y gracias a mi trabajo, conocí a una persona que me introdujo —sin saberlo— en el fascinante mundo de las imágenes en movimiento.

    José Luis, propietario de la pastelería "La Industrial" en la calle de la Rúa de Salamanca, era un cliente habitual de mi kiosco. Buen fotógrafo aficionado, me abrió las puertas a un nuevo universo cuando me mostró un tomavistas de Super 8 que me ofreció. No lo dudé: se lo compré.

Mis primeras herramientas

    Por entonces ya tenía mi Praktica MTL50, con la que hacía mis pinitos fotográficos. Ya empezaba a despuntar en mí esa vena creativa que me acompañaría durante décadas.

    Con dos mundos a mi alcance —la fotografía fija y el cine doméstico— todo parecía encajar perfectamente.

Entonces... ocurrió algo inesperado.



El mundo cambió para mí

    Le compré el tomavistas y todo se transformó. Siempre me habían gustado más las imágenes en movimiento que las estáticas, por lo que enseguida comencé a grabar películas en Super 8.

    Vacaciones, fiestas, celebraciones... todo era susceptible de ser grabado. Pero pronto descubrí que había un problema: el coste era bastante elevado.

Los desafíos del Super 8

    Además del elevado coste que suponía filmarlo todo, estaba también la desventaja de mandar las películas al laboratorio para su revelado. Una vez que tenía la película revelada en mis manos, había que eliminar las tomas que habían quedado mal: desenfocadas, mal expuestas, movidas...

    Y no era un "corta y pega" como se hace ahora con las grabaciones digitales. Había que hacerlo físicamente, con tijera y celo.

    Por aquí os dejo un vídeo donde podéis ver todo el proceso de edición y montaje del Super 8

Limitaciones técnicas

    Pero los problemas no acababan ahí. Las cintas duraban tan solo tres minutos y, para colmo, eran mudas. Para conseguir una película de veinte minutos había que unir varias bobinas.

    El sonido llegó años después y había que grabarlo por separado. Más adelante se incorporó al celuloide una pista magnética para el audio, pero para entonces ya empezaban a aparecer en el mercado los primeros videocasetes VHS.

El cine en casa

    Una vez montado todo y grabado el sonido, se reproducía con la ayuda de un proyector, una pantalla y la sala completamente a oscuras. Era el auténtico cine en casa.

Mis primeras producciones

    Aquí podéis ver algunas de mis primeras películas:

• Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo (1983)
• Posada de Valdeón y Ruta del Cares (1986)

Una curiosidad familiar

    Curiosamente, mi hermano pequeño fue quien estudió en la Escuela Municipal de Cine de Salamanca, aunque después no siguió con la afición. En una de las películas que hicieron me pidieron que participara como actor. Colaboré con ellos y el resultado fue el cortometraje "De mal en peor".



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