Estado actual:
🎬 Conservadas en perfecto estado - El archivo audiovisual de mi vida
Años de grabación: 1983-1987
Fabricantes de película: Kodak, Agfa, Fuji
Procedencia: Grabaciones propias y algunas películas comerciales
El verdadero tesoro de la colección
Si tuviera que elegir la pieza más valiosa de toda mi colección INFOVIMAS, no sería ni el tomavistas Sankyo ni el proyector Chinon. Serían, sin duda, las películas Super 8 que grabé durante aquellos años. Son mucho más que objetos tecnológicos: son fragmentos de vida, recuerdos en movimiento, historia personal capturada en celuloide.
El formato y su magia
Las películas Super 8 se vendían en cartuchos de tres minutos de duración. Tres minutos que había que aprovechar al máximo, porque cada carrete tenía su coste y cada fotograma era valioso. Esta limitación nos obligaba a ser selectivos, a pensar qué merecía la pena inmortalizar.
Una vez reveladas en el laboratorio, comenzaba mi proceso favorito: el montaje y empalme. Unía los rollos en secuencias más largas, creando películas con la duración adecuada para las sesiones de proyección. Era como ser el director de mi propia vida, decidiendo qué momentos merecían permanecer para la posteridad.
Mi archivo personal: Cinco años de vida
Conservo un archivo extraordinario que abarca desde 1983 hasta 1987, cinco años intensos de mi juventud documentados con meticuloso cariño. Cada película es un viaje en el tiempo:
Los grandes eventos (1983)
La boda de mi hermana mayor (Mayo 1983)
Posiblemente uno de mis trabajos más importantes. Capturé no solo la ceremonia, sino todos esos pequeños momentos que hacen especial una boda: los preparativos, las risas, la emoción de la familia.
Carnavales de Ciudad Rodrigo, Salamanca (1983)
Una auténtica joya etnográfica. Documenté el famoso "Carnaval del toro" con todo su ritual: el encierro, la capea, la corrida, el colorido desfile de disfraces y los espectaculares fuegos artificiales. Es un testimonio único de una tradición centenaria.
Los inicios profesionales (1983)
Experimental: El kiosco al poco de abrir (1983)
Probablemente mi primera película, un documento histórico de nuestros inicios empresariales. Ver esas imágenes ahora es emocionante: mi novia y yo, jóvenes e ilusionados con nuestro pequeño negocio.
Las aventuras de 1983
Celebrando la Navidad (1983): Nochevieja con los amigos
La espontaneidad de la juventud capturada en celuloide. Risas, brindis, esa complicidad especial de los amigos de toda la vida.
Vacaciones en Murcia (1983): Mar Menor y Cartagena
Nuestros primeros viajes como pareja, descubriendo España paso a paso.
Vacaciones (1983): Una ruta por León
Camping "Buena Vista" en Perlora, costas de Gijón, Camping "Pico Verde" en Valencia de Don Juan, y el impresionante Castillo de Valencia de Don Juan. Un recorrido que mezcla playa, interior y patrimonio histórico.
El año de las grandes aventuras (1986)
Vacaciones por los Picos de Europa (Abril 1986)
Mi serie más ambiciosa: cuatro películas dedicadas a una de las rutas más espectaculares de España:
- Ruta del Cares, Posada de Valdeón y Caín: El famoso sendero que une León con Asturias
- Recorrido y paisajes: La belleza natural en estado puro
- Ruta del Cares: Una segunda perspectiva del mítico sendero
- Santuario y Lagos de Covadonga: Espiritualidad y naturaleza en perfecta armonía
Explorando Andalucía (1984)
Vacaciones en Huelva (1984)
Una trilogía onubense que incluye:
- Parque Nacional de Doñana: Ecosistemas únicos antes de que el turismo masivo llegara
- Monasterio de la Rábida: Historia colombina en imágenes
- Zoo de Almendralejo: Un alto en el camino que se convirtió en película
Descubriendo Portugal (1987)
Vacaciones en Portugal (1987)
Los últimos trabajos de mi etapa Super 8:
- Coimbra y ruinas de Conimbriga: Historia romana y universitaria portuguesa
- Portugal Dos Pequenitos: El parque temático que era una ventana a todo Portugal
Una película familiar especial
Vacaciones por Santander con los tíos
Esta tiene una historia curiosa: no la grabé yo. Mis padres fueron de excursión con mis tíos y se llevaron el tomavistas. Fue mi padre quien manejó la cámara, pero la película forma parte de mi archivo familiar. Es fascinante ver mi equipo desde otra perspectiva.
El cine comercial que completaba la experiencia
Popeye, de excursión con Olivia (3:13)
Una pequeña aventura del marinero más famoso del cine, perfecta para amenizar las sesiones de proyección.
Charlot barman (5:22) - Aries Films
Charles Chaplin en todo su esplendor. Cinco minutos de genialidad cómica que servían como aperitivo perfecto antes de proyectar nuestras películas familiares.
Ambas son mudas, lo que las convierte en testimonios del cine clásico adaptado al formato doméstico.
La técnica detrás de los recuerdos
El proceso creativo
Cada película seguía un proceso meticuloso:
- Planificación: Decidir qué momentos capturar en esos preciosos tres minutos por carrete
- Rodaje: Usar el Sankyo con cuidado, pensando cada toma
- Revelado: Esperar ansioso los resultados del laboratorio
- Montaje: Empalmar los rollos para crear secuencias coherentes
- Sonorización: Añadir audio con mis equipos de edición
- Proyección: El momento mágico de ver el resultado final
Una escuela de aprendizaje
Estas películas documentan no solo mi vida personal, sino también mi primera toma de contacto con el mundo audiovisual. La verdad es que, vistas con perspectiva, no quedaron precisamente bien: ni la calidad de las imágenes, ni los encuadres, ni los "guiones" son dignos de orgullo.
Pero ahí reside su verdadero valor: mantienen vivo el recuerdo y, sobre todo, me sirvieron como escuela práctica. Cada error, cada toma temblorosa, cada encuadre descentrado fue una lección que me preparó para la siguiente etapa tecnológica que estaba por llegar.
Sin saberlo entonces, estas grabaciones amateur me estaban dando la experiencia necesaria para cuando llegara el momento de dar el salto al vídeo VHS con mi Panasonic MS50.
Pero ahí reside su verdadero valor: mantienen vivo el recuerdo y, sobre todo, me sirvieron como escuela práctica. Cada error, cada toma temblorosa, cada encuadre descentrado fue una lección que me preparó para la siguiente etapa tecnológica que estaba por llegar.
Sin saberlo entonces, estas grabaciones amateur me estaban dando la experiencia necesaria para cuando llegara el momento de dar el salto al vídeo VHS con mi Panasonic MS50.
Un legado en peligro
La importancia de la conservación
Estas películas Super 8 representan un patrimonio personal irreemplazable. A diferencia de las fotografías digitales actuales, cada fotograma es único, físico, imposible de recuperar si se pierde.
Por suerte, se mantienen en excelente estado de conservación, pero soy consciente de la importancia de digitalizarlas para preservar estos recuerdos para las generaciones futuras.
El valor emocional inmensurable
Cada vez que proyecto alguna de estas películas (cosa que hago de vez en cuando), es como abrir una máquina del tiempo. Los colores característicos del Super 8, esa textura única del celuloide, la velocidad ligeramente acelerada... todo contribuye a crear una experiencia nostálgica incomparable.El fin de una era
En 1987, con la llegada de mi cámara VHS, estas películas marcaron el final de mi era Super 8. Fue el cierre de un capítulo creativo intenso, de una época donde cada imagen tenía valor porque costaba dinero y esfuerzo.Reflexión final
Estas películas son la razón de ser de toda mi colección Super 8. El tomavistas, el proyector, los equipos de edición... todo cobra sentido cuando estas cintas cobran vida en la pantalla.Son mi historia personal, mi archivo emocional, mi testimonio de una época. Y quizás, dentro de muchos años, sean también un testimonio histórico de cómo vivíamos, cómo viajábamos, cómo celebrábamos en los años 80.
Disponible en YouTube:
¿Conservas películas Super 8 de tu época? ¿Qué momentos considerarías imprescindibles para inmortalizar? ¡Comparte tus recuerdos cinematográficos en los comentarios!
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