Autor:

Museo particular de Manuel S. Muñoz

miércoles, 11 de marzo de 2026

La calculadora del euro: la Casio HS-8ER que ayudó a un maestro a sobrevivir al cambio de moneda


Estado actual: 
Excelente. Conserva el blíster original. Funcional (pendiente de verificar pila de respaldo).

Fabricante: Casio Computer Co., Ltd. (Tokio, Japón)

Modelo: HS-8ER (versión temprana con sufijo "ER", previa al HS-8VER)

Año de adquisición: Aproximadamente 1999-2002, en el contexto de la implantación del euro en España

Procedencia: Uso personal de mi padre. Adquirida nueva.

Curiosidad: Conserva el blíster y el embalaje original, lo que la convierte en una pieza excepcional.

    Hay objetos que llevan una fecha grabada a fuego aunque no aparezca escrita en ningún sitio. Esta calculadora Casio HS-8ER es uno de ellos. Los botones azules de "Euro" y "Natl" (nacional), la inscripción "Euro Conversion" en la parte superior de la carcasa y el sufijo "ER" del modelo lo dicen todo: esta calculadora nació para ayudar a los ciudadanos europeos a sobrevivir al mayor cambio monetario de la historia reciente del continente.

    Que su propietario, maestro de profesión y poco amigo de los números, la comprara en ese momento concreto la convierte en algo más que un objeto tecnológico. Es un testimonio de cómo un acontecimiento histórico —la llegada del euro— se tradujo en millones de pequeñas decisiones cotidianas: ir a la tienda y comprar una calculadora para no perderse en la conversión.

Contexto histórico: España y el euro

    El proceso de implantación del euro en España —y en los once países que lo adoptaron inicialmente— fue uno de los ejercicios logísticos más complejos que ha afrontado una sociedad moderna en tiempos de paz. El euro entró como moneda contable el 1 de enero de 1999, pero los billetes y monedas no llegaron a los bolsillos de los ciudadanos hasta el 1 de enero de 2002. Durante esos tres años de convivencia entre el euro y la peseta, y especialmente durante los primeros meses de 2002, la conversión fue una necesidad diaria.

    El tipo de cambio fijo e irrevocable era de 166,386 pesetas por euro. Un número extraño, difícil de calcular mentalmente, especialmente para una generación acostumbrada a pensar en pesetas desde la infancia. Para un maestro que por su propio testimonio no se sentía cómodo con los números, tener una calculadora específicamente diseñada para esa conversión no era un capricho: era una herramienta imprescindible.

    Casio, que llevaba décadas fabricando calculadoras de bolsillo para el mercado de consumo, tuvo la visión de lanzar modelos específicos para la transición al euro antes incluso de que los billetes existieran físicamente. La serie HS-8ER fue una de las primeras respuestas del mercado a esa necesidad.

La pieza: Casio HS-8ER

Especificaciones técnicas:

  • Display: LCD de 8 dígitos con caracteres extragrandes, especialmente diseñado para facilitar la lectura.

  • Alimentación: Doble ("Two Way Power"): célula solar para uso con luz + pila de botón LR54 de respaldo para condiciones de poca luz. Autonomía estimada de unos 3 años con una hora de uso diario.

  • Función estrella: Conversión directa Euro/moneda nacional con los botones dedicados "Euro" y "Natl" (National). El tipo de conversión es programable mediante la tecla "Rate Set".

  • Funciones adicionales: Cálculo de porcentajes, memoria de 3 posiciones (MRC, M–, M+), apagado automático.

  • Tapa: Protectora abatible 360°, en plástico negro. Permite usar la calculadora con la tapa abierta hacia atrás como soporte.

  • Dimensiones: Aproximadamente 100 × 60 × 10 mm cerrada. Formato de bolsillo.

  • Peso: Aproximadamente 45 gramos con pila.

  • Fabricación: Made in China (ensamblaje); diseño y marca japonesa.

El blíster original: un valor añadido excepcional:

    Esta pieza llega al museo en una condición que la distingue de la mayoría de calculadoras de la época: conserva íntegro su embalaje original. El blíster de cartón y plástico transparente, con el logotipo de Casio, la imagen del producto y los textos en varios idiomas europeos (entre ellos el español), es en sí mismo un documento histórico de primera magnitud.

    El embalaje informa de las características del producto, muestra el diseño de la calculadora tal como era cuando salió de fábrica y —detalle precioso— refleja el clima de aquellos años con su prominente mención a la conversión al euro. Los embalajes originales se pierden casi siempre en los primeros días de uso de cualquier objeto. Que este haya sobrevivido más de dos décadas junto a la calculadora sugiere que quizás fue comprada, usada durante el período de transición y guardada después con el embalaje, una vez que la conversión dejó de ser necesaria.

Diseño y experiencia de uso

    El diseño del HS-8ER es completamente funcional y sin ornamentos. La carcasa negra con botones blancos y los dos botones azules de conversión de divisa crean una jerarquía visual clara: lo más importante es la conversión, lo demás es secundario. Para alguien que compraba la calculadora con un propósito concreto, esa claridad era exactamente lo que necesitaba.

    La tapa abatible era una característica habitual en las calculadoras de bolsillo de Casio de aquella época y resulta muy práctica: protege los botones en el bolso o en el cajón, y al abrirse 360° permite apoyar la calculadora en cualquier superficie con la pantalla levemente inclinada hacia el usuario, mejorando la lectura.

    Los dígitos extragrandes del display fueron una decisión de diseño acertada para este modelo concreto: muchos de sus compradores potenciales eran personas mayores o de mediana edad que no siempre llevaban gafas encima y que necesitaban ver el resultado de la conversión de un vistazo rápido en el mercado o en la tienda.

El mercado de las calculadoras euro

    Casio no fue la única marca en reaccionar al cambio de moneda. Durante los años 1999-2002, prácticamente todos los fabricantes de calculadoras de consumo lanzaron versiones con función de conversión de divisas. Sharp, Texas Instruments y decenas de marcas de distribución propia inundaron el mercado con productos similares. Las hubo en quioscos, en grandes superficies, en papelerías y hasta en cajas de supermercado.

    Lo que diferenciaba a Casio era su reputación de fiabilidad construida durante décadas. La marca japonesa llevaba fabricando calculadoras desde 1957 y era sinónimo de durabilidad y precisión en el mercado de consumo. Para alguien como el propietario de esta calculadora, elegir Casio era elegir la marca de confianza, la que no iba a fallar.

    La versión "ER" de este modelo fue la primera iteración, lanzada en los primeros compases de la transición. Posteriormente Casio lanzaría el HS-8VER (con "V" de "Version"), una revisión menor que se siguió vendiendo años después de que la conversión dejara de ser una necesidad cotidiana.

¿Por qué dejaron de necesitarse estas calculadoras?

    La respuesta es tan simple como inevitable: en cuanto los ciudadanos interiorizaron el valor del euro, la conversión dejó de ser necesaria. Los estudios de aquella época estimaban que el proceso de "pensar en euros" tardaría entre dos y cinco años en completarse según el grupo de edad y el perfil del consumidor. Para 2005-2006, la inmensa mayoría de los europeos de la zona euro ya pensaban directamente en la nueva moneda.

    Las calculadoras de conversión se fueron al cajón, y allí se quedaron. Algunas se tiraron, otras se perdieron. Las que tienen la suerte de llegar a un museo como este se convierten en lo que siempre fueron sin saberlo: documentos de una transición histórica.

Estado actual y conservación

  • Estado estético: Excelente. La calculadora no presenta arañazos ni deformaciones visibles. El blíster está completo aunque con el desgaste propio de más de dos décadas.

  • Estado funcional: La célula solar sigue operativa. La pila de botón LR54 está agotada tras más de 20 años, pero su sustitución es sencilla y económica.

  • Display LCD: Visualmente en buen estado. Los LCD de esta época son muy duraderos si no han sufrido golpes o exposición prolongada a temperaturas extremas.

  • Tapa: La bisagra abatible parece en buen estado. Este es el punto más frágil del diseño, ya que el plástico puede volverse quebradizo con los años.

Reflexión final

    Esta pequeña calculadora negra es, sin pretenderlo, uno de los objetos más históricos de la colección. No porque sea tecnológicamente avanzada —no lo es— sino porque está fechada con una precisión que pocas piezas pueden igualar: nació para un momento concreto, sirvió para ese momento y quedó guardada cuando ese momento pasó.

    Que la comprara un maestro que no se sentía cómodo con los números dice algo hermoso sobre la tecnología bien diseñada: su función no es impresionar a los expertos, sino ayudar a las personas corrientes a hacer cosas que de otro modo les resultarían difíciles. El Casio HS-8ER cumplió esa función a la perfección durante los años del cambio al euro, y ahora cumple una nueva: recordarnos cómo vivimos aquel momento.

Gracias a la familia por hacer posible su conservación.

Recursos de interés:

Manual oficial Casio HS-8ER (Casio Support)

Historia de la introducción del euro en España — Banco de España

Casio Calculator Museum — colección de modelos históricos (vintage-casio.com)

Museo INFOVIMAS — Informática, Fotografía, Vídeo y Más.

El tiempo de mi padre: un Cross y un Le Jay de los años 80-90 en el Museo INFOVIMAS

 


    Hay objetos que no pertenecen a ninguna categoría museística obvia y que, sin embargo, merecen ser preservados. Estos dos relojes de pulsera llegaron al museo de la misma forma que el Packard Bell EasyNote TE: como parte del legado personal de mi padre, cedidos por la familia. Ninguno es una pieza de relojería excepcional, ni un objeto de lujo, ni un hito tecnológico. Son simplemente los relojes que alguien llevó en la muñeca durante años, en algún momento de los años 80 o 90, y que han sobrevivido hasta hoy guardados en un cajón.

    Juntos cuentan una historia pequeña pero reveladora: la de cómo la tecnología quartz democratizó la medición del tiempo y puso un reloj preciso y asequible al alcance de cualquier persona.

Contexto histórico: la revolución quartz

Para entender estos dos relojes hay que situarse en los años 70. En 1969, Seiko lanzó el primer reloj de cuarzo comercial del mundo, el Astron. Lo que vino después fue una transformación radical del sector: los relojes mecánicos, que requerían artesanía precisa y resultaban caros, comenzaron a ser desplazados por movimientos de cuarzo producidos industrialmente, mucho más exactos y baratos de fabricar.

A lo largo de los años 70 y 80, fabricantes japoneses como Seiko, Citizen y Miyota (Citizen) y suizos como ETA comenzaron a producir movimientos de cuarzo en masa que se vendían a marcas de todo el mundo. Esto permitió que empresas sin capacidad de fabricar sus propios mecanismos pudieran lanzar relojes al mercado simplemente comprando un movimiento estandarizado, diseñando una caja y una esfera, y poniendo su nombre encima. El resultado fue una explosión de marcas y modelos a todos los precios.

Los dos relojes de esta entrada son hijos directos de ese fenómeno.

Reloj 1: Cross (Crossmen)

Estado actual: Bueno. Funciona correctamente. Desgaste estético leve y propio del uso.

Fabricante: A.T. Cross Company (Lincoln, Rhode Island, EE. UU.)

Movimiento: Cuarzo (fabricante del movimiento no identificado)

Año aproximado: Años 80 - principios de los 90

Correa: Expansible metálica tipo acordeón, color plateado

    La marca Cross es conocida mundialmente por sus plumas estilográficas y bolígrafos de lujo, pero durante varias décadas también comercializó relojes con la misma filosofía: diseño minimalista, acabados cuidados y orientación al público profesional masculino. En la esfera de este reloj se lee "Crossmen / Cross", lo que indica que pertenece a la línea masculina de la marca.

Características observadas:

  • Esfera: Gris plateada, sin números, con índices de bastón plateados. Extremadamente limpia y minimalista.

  • Agujas: Finas, negras, sin luminiscencia visible.

  • Caja: Redonda, estimada en 36-38 mm, acabado mate gris. Sin corona de ajuste visible en la foto frontal.

  • Cristal: Mineral, aparentemente en buen estado sin arañazos significativos.

  • Correa: Expansible metálica, característica de los relojes de oficina clásicos de la época. Permite ajuste automático a la muñeca sin necesidad de cierre.

Valoración:

    El Cross representa la aspiración a la elegancia discreta. Es un reloj que no llama la atención, que se lleva con una camisa de vestir o una americana sin desentonar. En los años 80, era el tipo de reloj que podía regalar una empresa a un empleado o que alguien compraba para "los días de trabajo". Su estado de conservación es notablemente mejor que el del segundo reloj, lo que sugiere que pudo haber sido usado con menos frecuencia o guardado antes.

Reloj 2: Le Jay Quartz

Estado actual: Regular. Funciona. Oxidación visible en caja y correa. Esfera en buen estado.

Fabricante: Le Jay (marca de distribuidor; fabricación Hong Kong / movimiento Japan)

Movimiento: Cuarzo japonés (inscripción "Japan Movt" en esfera)

Año aproximado: Años 80 - principios de los 90

Correa: Expansible metálica tipo acordeón, con signos evidentes de oxidación

    Le Jay es una de esas marcas "fantasma" que proliferaron durante los años 80 al amparo de la revolución quartz. No fabricaban nada propio: compraban movimientos japoneses estandarizados, los montaban en cajas producidas en Hong Kong y los vendían bajo su propia marca a precios muy asequibles. La inscripción "Japan Movt" en la esfera era una estrategia de marketing habitual: indicar el origen japonés del movimiento añadía credibilidad al producto en una época en que "mecanismo japonés" era sinónimo de fiabilidad.

Características observadas:

  • Esfera: Beige/dorada envejecida, con números arábigos completos del 1 al 12. Diseño más clásico y popular que el Cross.

  • Agujas: Doradas, con una pátina de envejecimiento que les da un aspecto cálido.

  • Caja: Redonda, con acabado plateado muy deteriorado. Oxidación verde-azulada visible en la unión entre caja y correa, característica de la oxidación del latón o acero de baja calidad.

  • Cristal: Mineral o acrílico. Presenta enturbiamiento leve por el paso del tiempo.

  • Correa: Expansible metálica con oxidación significativa, especialmente en los eslabones inferiores.

Valoración:

    El Le Jay es el reloj del día a día, el que se ponía para ir al mercado, al bar, a hacer recados. Su diseño es más legible y popular que el Cross: tiene números, las agujas se ven bien, es fácil de leer de un vistazo. Lo que ha perdido en aspecto por la oxidación lo gana en autenticidad: es un reloj que claramente fue usado, que vivió. Su estado de conservación más deteriorado habla de un objeto que estuvo presente en la vida cotidiana de su propietario de forma activa.

Dos relojes, una historia

    Lo más interesante de estas dos piezas no es ninguna de ellas por separado, sino la historia que cuentan juntas. Un reloj elegante y discreto para las ocasiones más formales; otro sencillo y legible para el uso diario. Esta dualidad era completamente habitual en los hombres de aquella generación: tener "el reloj bueno" y "el reloj de todos los días" era tan normal como tener zapatos de vestir y zapatillas.

    Ambos comparten la misma tecnología de fondo — el movimiento de cuarzo, la correa expansible — pero expresan dos facetas distintas de su propietario. Juntos son un retrato más completo que cualquiera de ellos por separado.

Estado actual y consideraciones de conservación

Cross:

  • Funcionamiento correcto verificado. Nnecesita cambio de pila en breve.

  • La correa expansible está en buen estado. Los eslabones no presentan oxidación visible.

Le Jay:

  • Funcionamiento correcto verificado a pesar del estado estético.

  • La oxidación en la caja y la correa es superficial y no compromete el funcionamiento, pero seguirá avanzando con el tiempo si no se estabiliza.

  • La correa expansible presenta deformación en algunos eslabones.

Reflexión final

    Los grandes museos conservan los relojes de los reyes y los prototipos que cambiaron la industria. El Museo INFOVIMAS conserva los relojes de las personas corrientes, que son los que en realidad midieron el tiempo de la historia.

    El Cross y el Le Jay no son piezas de coleccionista en el sentido económico del término. Pero son testigos directos de décadas de vida cotidiana, de mañanas en las que alguien los miró para saber si llegaba tarde, de tardes en las que marcaron el ritmo del trabajo o del descanso. Eso es exactamente lo que este museo quiere preservar.

Gracias a la familia por hacer posible su conservación.

Recursos de interés:

Historia de la revolución quartz — "The Quartz Crisis" (Wikipedia)

A.T. Cross Company — Historia de la marca (cross.com)

Movimientos de cuarzo japoneses — Miyota / Seiko NH35 y sus predecesores

Museo INFOVIMAS — Informática, Fotografía, Vídeo y Más.

martes, 10 de marzo de 2026

Packard Bell EasyNote TE - El último ordenador de mi padre

 

Un portátil de familia recuperado para el museo

Estado actual: Funcional. Buen estado estético general con desgaste normal de uso.

Fabricante: Packard Bell B.V. (filial de Acer Inc.)

Modelo: EasyNote TE (serie TE11)

Año de lanzamiento: 2012

Procedencia: Equipo personal del fundador del museo, cedido por su familia.

    Hoy incorporamos al museo una pieza con historia familiar: el Packard Bell EasyNote TE que perteneció al padre del fundador. Tras su fallecimiento, el equipo pasó a manos de un familiar, y ahora llega aquí para ser preservado. No es un ordenador revolucionario ni un hito tecnológico, pero sí es el testimonio perfecto de lo que era un portátil doméstico de gama media en los primeros años de la década de 2010: sólido, completo y diseñado para durar.

Contexto histórico

    Packard Bell es una marca con una historia peculiar. Fundada en California en 1986, se convirtió en sinónimo de ordenadores domésticos asequibles en Europa durante los años 90, antes de desaparecer y ser adquirida por NEC y posteriormente por Acer en 2008. Bajo el paraguas de Acer, la marca sobrevivió unos años más orientada al mercado europeo de consumo, hasta que fue definitivamente retirada en 2013.

    El EasyNote TE, lanzado en 2012, fue uno de los últimos modelos bajo esta marca. Era un portátil de 15,6 pulgadas orientado al uso familiar y ofimático, con especificaciones de gama media que lo hacían perfectamente válido para navegar por internet, gestionar documentos, ver películas y hacer videollamadas. No pretendía competir con los ultrabooks que Apple y otros fabricantes comenzaban a popularizar, sino ofrecer un equipo completo a un precio razonable.

    En 2012, Windows 8 estaba a punto de llegar al mercado, los SSD empezaban a abaratarse pero aún no eran el estándar, y la batalla entre portátiles y tablets todavía no tenía un ganador claro. El EasyNote TE representa ese momento de transición: un equipo convencional, con teclado numérico, lector de DVD y disco duro mecánico, que confiaba en que la fórmula tradicional del portátil doméstico seguía siendo suficiente.

Características técnicas

Especificaciones principales:

  • Procesador (CPU): Intel Core i5-2450M — arquitectura Sandy Bridge (2.ª generación, 2011), dual-core a 2,5 GHz con Turbo Boost hasta 3,1 GHz. Un procesador equilibrado y eficiente para su época.

  • Pantalla: 15,6" LED LCD, resolución HD (1366×768), relación de aspecto 16:9. Tamaño cómodo para uso doméstico, sin retroiluminación CCFL (ya era LED desde fábrica).

  • Gráficos: Intel HD Graphics 3000 (integrada en el procesador). Suficiente para reproducción multimedia y tareas ofimáticas, sin capacidad para juegos exigentes.

  • Memoria RAM: 4 GB DDR3. Estándar de la época para equipos de gama media, ampliable mediante los slots disponibles en la placa base.

  • Almacenamiento: 500 GB HDD (disco duro mecánico). Capacidad generosa para 2012, aunque con las limitaciones de velocidad propias de los HDD de 5400 rpm.

  • Unidad óptica: DVD-Super Multi DL — lector y grabador de DVD en doble capa, un componente que ya empezaba a considerarse prescindible pero que muchos usuarios domésticos seguían utilizando.

  • Conectividad inalámbrica: Wi-Fi 802.11 b/g/n. El estándar predominante en redes domésticas de la época.

  • Batería: 6 celdas Li-ion. Autonomía estimada de 3-4 horas en uso normal.

  • Sistema operativo original: Windows 7 Home Premium (64 bits), preinstalado de fábrica.

Conectividad y puertos:

  • USB 2.0 (×3) y USB 3.0 (×1)

  • HDMI para conexión a televisores y monitores externos

  • VGA para proyectores y monitores más antiguos

  • Lector de tarjetas SD integrado

  • Jack de auriculares y micrófono independientes

  • Puerto Ethernet RJ-45 (Gigabit)

  • Webcam integrada de 0,3 MP en el marco superior de la pantalla

Diseño y usabilidad

    El EasyNote TE tenía un diseño funcional y sin pretensiones. La tapa y la zona del teclado combinaban plástico gris oscuro con una base en color plata/gris claro, lo que le daba un aspecto más cuidado que otros equipos de precio similar. El acabado era mate, menos propenso a las huellas dactilares que los acabados brillantes que tanto se pusieron de moda en aquella época.

    El teclado era de tamaño completo e incluía teclado numérico lateral, algo que los usuarios acostumbrados a introducir datos o trabajar con hojas de cálculo agradecían. El touchpad era amplio y disponía de botones físicos independientes, más intuitivos para muchos usuarios que los diseños integrados que se popularizarían después.

    Con 2,5 kg de peso y 37 mm de grosor, no era un equipo pensado para viajar a diario, sino para residir en la mesa del salón o del despacho en casa, con ocasionales desplazamientos. Era un portátil en el sentido más literal: portátil cuando hacía falta, pero fundamentalmente un ordenador de sobremesa sin cables.

La experiencia de uso en los años 2010

Para alguien que llegaba a este equipo desde un ordenador de escritorio o desde un portátil de principios de los 2000, el EasyNote TE ofrecía una experiencia notablemente mejorada:

  • La pantalla LED era más luminosa y consumía menos energía que las pantallas de retroiluminación fluorescente anteriores

  • El procesador i5 de segunda generación era ágil para las tareas cotidianas: navegación, correo, ofimática y reproducción de vídeo en alta definición

  • El Wi-Fi integrado eliminaba la necesidad de cables de red en casa

  • El HDMI permitía conectarlo fácilmente al televisor del salón para ver películas o fotos familiares

  • Windows 7 era en 2012 el sistema operativo más estable y maduro que Microsoft había lanzado hasta entonces

Sin embargo, como todo equipo de su categoría, también tenía sus limitaciones:

  • El disco duro mecánico hacía que el arranque del sistema fuera lento comparado con lo que ofrecerían los SSD pocos años después

  • La gráfica integrada limitaba cualquier tarea creativa o de entretenimiento que requiriera potencia gráfica

  • La resolución HD (1366×768) resultaba aceptable en 2012, pero quedaría desfasada rápidamente al popularizarse los contenidos Full HD

  • La batería de 6 celdas ofrecía autonomía razonable, pero insuficiente para jornadas largas fuera de casa

¿Por qué desapareció Packard Bell?

    En 2013, Acer anunció el fin de la marca Packard Bell en Europa. Las razones fueron múltiples: la feroz competencia en la gama media del mercado, la presión de las tablets (especialmente el iPad y los modelos Android, que comenzaban a sustituir a muchos portátiles domésticos) y la dificultad de justificar el mantenimiento de dos marcas con propuestas tan similares.

    El EasyNote TE fue, en muchos sentidos, uno de los últimos representantes de una era: la del portátil doméstico polivalente y asequible, con lector de DVD, teclado numérico y Windows preinstalado, que no intentaba ser fino ni ligero, sino útil y completo. Una propuesta honesta que cumplió su función durante años en miles de hogares europeos.

Estado actual y conservación

Evaluación del estado:

  • Estado estético: Bueno. La carcasa presenta el desgaste normal del uso cotidiano, sin roturas ni grietas. Algunas marcas leves en la tapa y en la zona del reposamanos, propias de un equipo activamente utilizado durante años.

  • Estado funcional: Operativo. El equipo arranca y funciona con normalidad. El disco duro mecánico original sigue presente y en funcionamiento.

  • Pantalla: En buen estado. Sin píxeles muertos apreciables ni manchas en el panel LCD.

  • Teclado: Completo y funcional. Todas las teclas responden correctamente.

  • Batería: Degradada, como es esperable tras más de una década de uso. Retiene poca carga; el equipo funciona correctamente conectado a la red eléctrica.

  • Unidad óptica: Presente y aparentemente operativa, aunque pendiente de verificación completa.

Reflexión final

    El Packard Bell EasyNote TE no entró al museo desde una tienda de segunda mano ni desde una subasta de tecnología vintage. Llegó de la mano de una familia, con toda la historia personal que eso implica. Fue el ordenador con el que alguien navegó, escribió, vio fotografías y se comunicó con los suyos durante años. Ese es, quizás, su mayor valor como pieza de colección.

    Los grandes hitos de la informática —el Apple I, el IBM PC, el primer MacBook Air— acaparan la atención de los museos y los libros de historia. Pero la historia de cómo la tecnología cambió la vida cotidiana de las personas se escribe también con equipos como este: modestos, funcionales, sin pretensiones, que estuvieron presentes en millones de hogares y que hoy, discretamente, merecen su lugar en la memoria colectiva.

Gracias a la familia por hacer posible su preservación.

Recursos de interés:

Especificaciones técnicas oficiales del EasyNote TE11 (Packard Bell / Acer Support)

Intel Core i5-2450M — ARK Intel (ficha técnica del procesador)

Historia de Packard Bell en Europa — Wikipedia

Museo INFOVIMAS — Preservando la historia de la informática, un dispositivo a la vez.