Autor:

Museo particular de Manuel S. Muñoz

miércoles, 11 de marzo de 2026

El tiempo de mi padre: un Cross y un Le Jay de los años 80-90 en el Museo INFOVIMAS

 


    Hay objetos que no pertenecen a ninguna categoría museística obvia y que, sin embargo, merecen ser preservados. Estos dos relojes de pulsera llegaron al museo de la misma forma que el Packard Bell EasyNote TE: como parte del legado personal de mi padre, cedidos por la familia. Ninguno es una pieza de relojería excepcional, ni un objeto de lujo, ni un hito tecnológico. Son simplemente los relojes que alguien llevó en la muñeca durante años, en algún momento de los años 80 o 90, y que han sobrevivido hasta hoy guardados en un cajón.

    Juntos cuentan una historia pequeña pero reveladora: la de cómo la tecnología quartz democratizó la medición del tiempo y puso un reloj preciso y asequible al alcance de cualquier persona.

Contexto histórico: la revolución quartz

Para entender estos dos relojes hay que situarse en los años 70. En 1969, Seiko lanzó el primer reloj de cuarzo comercial del mundo, el Astron. Lo que vino después fue una transformación radical del sector: los relojes mecánicos, que requerían artesanía precisa y resultaban caros, comenzaron a ser desplazados por movimientos de cuarzo producidos industrialmente, mucho más exactos y baratos de fabricar.

A lo largo de los años 70 y 80, fabricantes japoneses como Seiko, Citizen y Miyota (Citizen) y suizos como ETA comenzaron a producir movimientos de cuarzo en masa que se vendían a marcas de todo el mundo. Esto permitió que empresas sin capacidad de fabricar sus propios mecanismos pudieran lanzar relojes al mercado simplemente comprando un movimiento estandarizado, diseñando una caja y una esfera, y poniendo su nombre encima. El resultado fue una explosión de marcas y modelos a todos los precios.

Los dos relojes de esta entrada son hijos directos de ese fenómeno.

Reloj 1: Cross (Crossmen)

Estado actual: Bueno. Funciona correctamente. Desgaste estético leve y propio del uso.

Fabricante: A.T. Cross Company (Lincoln, Rhode Island, EE. UU.)

Movimiento: Cuarzo (fabricante del movimiento no identificado)

Año aproximado: Años 80 - principios de los 90

Correa: Expansible metálica tipo acordeón, color plateado

    La marca Cross es conocida mundialmente por sus plumas estilográficas y bolígrafos de lujo, pero durante varias décadas también comercializó relojes con la misma filosofía: diseño minimalista, acabados cuidados y orientación al público profesional masculino. En la esfera de este reloj se lee "Crossmen / Cross", lo que indica que pertenece a la línea masculina de la marca.

Características observadas:

  • Esfera: Gris plateada, sin números, con índices de bastón plateados. Extremadamente limpia y minimalista.

  • Agujas: Finas, negras, sin luminiscencia visible.

  • Caja: Redonda, estimada en 36-38 mm, acabado mate gris. Sin corona de ajuste visible en la foto frontal.

  • Cristal: Mineral, aparentemente en buen estado sin arañazos significativos.

  • Correa: Expansible metálica, característica de los relojes de oficina clásicos de la época. Permite ajuste automático a la muñeca sin necesidad de cierre.

Valoración:

    El Cross representa la aspiración a la elegancia discreta. Es un reloj que no llama la atención, que se lleva con una camisa de vestir o una americana sin desentonar. En los años 80, era el tipo de reloj que podía regalar una empresa a un empleado o que alguien compraba para "los días de trabajo". Su estado de conservación es notablemente mejor que el del segundo reloj, lo que sugiere que pudo haber sido usado con menos frecuencia o guardado antes.

Reloj 2: Le Jay Quartz

Estado actual: Regular. Funciona. Oxidación visible en caja y correa. Esfera en buen estado.

Fabricante: Le Jay (marca de distribuidor; fabricación Hong Kong / movimiento Japan)

Movimiento: Cuarzo japonés (inscripción "Japan Movt" en esfera)

Año aproximado: Años 80 - principios de los 90

Correa: Expansible metálica tipo acordeón, con signos evidentes de oxidación

    Le Jay es una de esas marcas "fantasma" que proliferaron durante los años 80 al amparo de la revolución quartz. No fabricaban nada propio: compraban movimientos japoneses estandarizados, los montaban en cajas producidas en Hong Kong y los vendían bajo su propia marca a precios muy asequibles. La inscripción "Japan Movt" en la esfera era una estrategia de marketing habitual: indicar el origen japonés del movimiento añadía credibilidad al producto en una época en que "mecanismo japonés" era sinónimo de fiabilidad.

Características observadas:

  • Esfera: Beige/dorada envejecida, con números arábigos completos del 1 al 12. Diseño más clásico y popular que el Cross.

  • Agujas: Doradas, con una pátina de envejecimiento que les da un aspecto cálido.

  • Caja: Redonda, con acabado plateado muy deteriorado. Oxidación verde-azulada visible en la unión entre caja y correa, característica de la oxidación del latón o acero de baja calidad.

  • Cristal: Mineral o acrílico. Presenta enturbiamiento leve por el paso del tiempo.

  • Correa: Expansible metálica con oxidación significativa, especialmente en los eslabones inferiores.

Valoración:

    El Le Jay es el reloj del día a día, el que se ponía para ir al mercado, al bar, a hacer recados. Su diseño es más legible y popular que el Cross: tiene números, las agujas se ven bien, es fácil de leer de un vistazo. Lo que ha perdido en aspecto por la oxidación lo gana en autenticidad: es un reloj que claramente fue usado, que vivió. Su estado de conservación más deteriorado habla de un objeto que estuvo presente en la vida cotidiana de su propietario de forma activa.

Dos relojes, una historia

    Lo más interesante de estas dos piezas no es ninguna de ellas por separado, sino la historia que cuentan juntas. Un reloj elegante y discreto para las ocasiones más formales; otro sencillo y legible para el uso diario. Esta dualidad era completamente habitual en los hombres de aquella generación: tener "el reloj bueno" y "el reloj de todos los días" era tan normal como tener zapatos de vestir y zapatillas.

    Ambos comparten la misma tecnología de fondo — el movimiento de cuarzo, la correa expansible — pero expresan dos facetas distintas de su propietario. Juntos son un retrato más completo que cualquiera de ellos por separado.

Estado actual y consideraciones de conservación

Cross:

  • Funcionamiento correcto verificado. Nnecesita cambio de pila en breve.

  • La correa expansible está en buen estado. Los eslabones no presentan oxidación visible.

Le Jay:

  • Funcionamiento correcto verificado a pesar del estado estético.

  • La oxidación en la caja y la correa es superficial y no compromete el funcionamiento, pero seguirá avanzando con el tiempo si no se estabiliza.

  • La correa expansible presenta deformación en algunos eslabones.

Reflexión final

    Los grandes museos conservan los relojes de los reyes y los prototipos que cambiaron la industria. El Museo INFOVIMAS conserva los relojes de las personas corrientes, que son los que en realidad midieron el tiempo de la historia.

    El Cross y el Le Jay no son piezas de coleccionista en el sentido económico del término. Pero son testigos directos de décadas de vida cotidiana, de mañanas en las que alguien los miró para saber si llegaba tarde, de tardes en las que marcaron el ritmo del trabajo o del descanso. Eso es exactamente lo que este museo quiere preservar.

Gracias a la familia por hacer posible su conservación.

Recursos de interés:

Historia de la revolución quartz — "The Quartz Crisis" (Wikipedia)

A.T. Cross Company — Historia de la marca (cross.com)

Movimientos de cuarzo japoneses — Miyota / Seiko NH35 y sus predecesores

Museo INFOVIMAS — Informática, Fotografía, Vídeo y Más.

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